La narrativa visual se basa en la capacidad
de la imagen de contar historias, a través de un discurso visual que remite a la existencia de un mundo, al cual
revela parcialmente, desde el punto de vista de determinada interpretación. La
narrativa visual tiene una larga historia, desde las cavernas primitivas,
pasando por los muros ceremoniales y las paredes adornadas de la Antigüedad
hasta la interacción fundacional con el texto, iniciada en el antiguo Egipto y
desarrollada en los manuscritos religiosos de la Edad Media y los cuadernos de
viajeros, para llegar a libros impresos de todo tipo – libros científicos,
técnicos, literarios, enciclopédicos, de divulgación-y al concepto actual de
una arquitectura infográfica de la información.
La colaboración texto – imagen es compleja
y variada, en su creación, planteamiento y recepción interpretativa. Comenzando
por la creación: puede comenzar por la construcción visual, por la construcción
textual o por la generación conjunta de los dos factores estructural-procesuales.
Por ejemplo, el comic puede comenzar por la imagen, luego interviene el texto
para complementar la imagen; el álbum ilustrado comienza por el texto, que será
“ilustrado” con la imagen; la infografía se construye como interacción texto –
imagen, desde el inicio, tomando como eje un mapa conceptual.
Los tres casos de creación pueden
articularse también en un desarrollo mixto, en la novela gráfica o en un libro
enciclopédico visual.
En cuanto al planteamiento, estamos
hablando de la situación de lectura que se ofrece al observador, el cual verá
una composición mixta, ordenada según determinado principio de diseño de la
página (es decir del espacio en el cual se produce la interacción texto –
imagen) que tiene directa consecuencia en la lectura interpretativa. Puede ser
una composición geométrica, que da un ritmo regular a la lectura, insistiendo
en la secuencias de las acciones, con variación en cuanto a las dimensiones de
los encuadres, para resaltar la importancia del momento representado; puede ser
una composición orgánica, irregular, que apoye la idea de la confusión de los
registros, estados o acciones; puede ser una composición de redes estructuradas
de manera argumentativa, etc. Lo importante es que la composición en página
aporta información y contribuye activamente en la producción de sentido.
Si nos ubicamos en un ángulo creativo, el
planteamiento propone una elección de
elementos (verbales, icónicos, plásticos) que pasan a combinarse de cierta
forma, para crear una representación, es decir una imagen que remite a una
realidad que podemos identificar y comprender, a la vez que desarrolla una
significación, es decir una situación de lectura interpretativa que nos permite
experimentar un sentido determinado.
Finalmente, en lo que se refiere a la lectura
interpretativa, ésta tiene que ver con la memoria y el ejercicio referencial
del observador, ya que se construye a mitad camino entre el texto-imagen como objeto de sentido y la misma identidad
del observador, con su capacidad de reconocimiento, interpretación, procesos de
asociación y argumentación, hábitos de lectura, historia de lectura, etc.
De hecho, la valoración tanto del texto
como de la imagen, así como de la interacción texto – imagen se inscribe
necesariamente en su contextualización en las redes de signos en las cuales la
memoria del receptor puede ubicarlo. Pueden relacionarse con una experiencia
vivencial o cultural, compararse con otros productos culturales con los cuales
presenta alguna similitud, temática, de lenguaje, de autoría, de visón del
mundo, de género o tratamiento.
Por otro lado, la imagen requiere de una
imaginación interpretante y a la vez la fomenta: lo que se incorpora y lo que
se actualiza desarrollan una dinámica productiva en la memoria, teniendo como
resultado el reconocimiento de informaciones y la generación de conocimientos,
expresados a través de ideas o presencias mentales, que se apoyan en signos de
menor o mayor complejidad.
Las interacciones texto - imagen
El texto y la imagen entablan relaciones
diferentes en el espacio objetual del libro, según el principio compositivo que
asigna modalidades particulares a la información y expresión en la construcción
de un discurso comunicativo, que lleva al conocimiento del observador una
información a la vez que plantea la semántica del universo representado y
significado.
La dinámica de las interacciones texto – imagen en la
narrativa visual se centra en la
generación de un discurso diseñado estratégicamente para la representación y
significación de un concepto desarrollado en una narrativa con personajes,
acciones, locaciones. El discurso es la
expresión de un proyecto comunicativo y se apoya en la construcción de
inferencias, desde las estructuras referenciales del texto y de la imagen, para
sustentar la producción de efectos de sentido. Las inferencias derivan de la
lectura de los elementos que diseñan la
argumentación discursiva,
contenidos en la interacción - imagen y vinculados a la memoria cultural.
La imagen y su vínculo con la memoria
cultural
El carácter de discurso de la imagen
requiere de una realización que se inserte en el imaginario colectivo para
poder constituirse y funcionar como acto comunicativo, sustentado en una
intención y un proyecto. Para ello, la imagen se genera como construcción estratégica,
contextualizada y dialógica, actualizando referentes y desarrollando opciones
de selección / combinación de elementos y estructuras, a la vez que apela a
estéticas y valores.
En la apropiación de signos culturales, con
su propia trayectoria de significación, para la producción de la imagen, se
producen transformaciones de mayor o menor proporción en lo referente a
la significación. La imagen recicla los signos de la memoria cultural. El
reciclaje conserva constantes e
introduce diferencias.
Por otro lado, puede mostrar enfáticamente
su intertextualidad, estableciendo una
red explícita de referencias con otras imágenes, con intercambio de valores
simbólicos. Las intertextualidades enriquecen la construcción se sentido con
referentes que traen su propia representación / significación, incluyendo un
diálogo con la(s) otra(s) imágenes y a través de ella(s) con otra(s)
cultura(s).
La intertextualidad funciona como:
apropiación; producción de sentido; funcionamiento nuclear de redes de sentido; recurso de
interactividad que motiva y fundamenta la interpretación del observador.
La dimensión referencial se combina con la
dimensión del lenguaje visual como sistema modelizador: el tratamiento del
espacio, contenido y representado, sobre
todo en lo que a sus valores simbólicos se refiere; los planos de la imagen; la
relación entre los signos y con el marco;
la composición en lo que se refiere a asociación, distribución,
proporciones y ritmo.
En la narrativa visual que hace interactuar
texto e imagen, se crea y se expone una intertextualidad dialógica propia de la
interacción, que invita al observador a una permanente comparación no sólo de
las formas y contenidos de los dos factores en interacción sino de la relación
generativa de sentido que nace de ella.
La lectura de la imagen en la interacción
texto - imagen
La situación de lectura - tanto del texto
como de la imagen - en el acto de recepción se genera a partir de los
indicadores de la selección / combinación de elementos que, a su vez son la concretización de la generación de
sentido. En la situación de lectura de un discurso que emerge de la interacción
texto-imagen interactúan signos verbales, icónicos y plásticos, para llegar a
una integración coherente y cohesiva. Ante ellos, el receptor procede a
realizar operaciones de identificación, interpretación, contextualización,
valoración.
La identificación de signos y la
interpretación de las asociaciones sígnicas ( significante-
significado-referente; la ubicación de los signos en el espacio; las relaciones entre signos ) componen un
diseño de morfosintaxis cuyo rol es la
estructuración de los signos en un sistema o constelación que produce efectos
de sentido.
La situación de lectura confronta al observador de la imagen con
esta morfosintaxis de la imagen, que
corresponde a la selección / combinación de signos; a la vez lo confronta con
su semántica, que se genera a partir
de la relación de los signos con las
realidades referidas; y con una
pragmática, es decir con el proyecto responsable de la realización de
los efectos en el observador. En este
programa de representación y significación, un rol importante lo juega la red
isotópica que se establece entre el texto y la imagen que interactúan, es decir
los elementos que pertenecen a la misma red de sentido, instalados tanto en el
texto como en la imagen.
La lectura de la imagen se inicia entonces
con la lectura de la composición: los planos y secuencias de planos; el
montaje, que conlleva al desarrollo del proyecto de generación de sentido. Se
trata de una realización sintáctica tanto discursiva como expresiva, apoyada
por la red isotópica del texto- imagen.
La composición del plano de la imagen se
actualiza expresivamente a través del lenguaje visual: el enfoque, el distanciamiento, la apertura del plano, el
tratamiento de la luz que definen el diseño de espacios se complementa con el
uso de la línea, de la forma, del volumen, de la profundidad, del color, que
participan en la creación de objetos, seres, paisajes. El resultado es un plano sintácticamente
organizado, con valores semánticos y pragmáticos, que – además – presenta
conectores para las redes isotópicas temáticas y semánticas.
La composición del plano integra por ende
no sólo a los personajes, seres, objetos, naturaleza sino también el
ordenamiento de los mismos en el espacio y su interacción. Hay diferencias en
los efectos obtenidos por una composición basada en diagonales de una composición en la cual los
elementos se organizan en curvas, en un movimiento de envolvimiento. Se crean
así universos diferentes, activo uno, en
plana acción y expansión, propenso a
cerrarse el otro, para proteger o encerrar.
Por otro lado, la valoración de los
referentes nos conduce a la
interpretación semántica: significados, representación, significación,
contextualización.
Finalmente, no interesa evaluar los efectos
de sentidos y efectos de recepción en una
pragmática de los efectos perceptivos, cognitivos, emocionales,
sociales; asimismo, la contextualización
(histórica, poiética, cultural). Ello nos dará la información necesaria para
la valoración motivacional, apreciativa, cultural y de
aportes al conocimiento.
La organización gramatical de la estructura
de la imagen plantea una situación de lectura en la cual colaboran los efectos
sensoriales, cognitivos y emocionales para asegurar su comprensión
interpretativa.
En el acto,
se evidencia la capacidad humana de exteriorizar su interior. La
representación de la imagen construye,
no refleja la información proporcionada por el texto y en la construcción surge
un mundo, a través de la de-construcción y re-construcción del sentido del texto. Se provoca de este
modo el deseo del lector - observador de
ingresar y descubrir este mundo que finalmente podrá confrontar con su propio
mundo personal.
Los componentes narrativos, discursivos y expresivos de cada imagen se interpretan en relación con el
texto, en una significación global que
actualiza los propios referentes de la memoria del observador. Aunque
sea difícil separar los elementos participantes en cada generación de sentido,
esto puede hacerse a través de una organización gramatical de su estructura –
proceso, observando al respecto
paradigmas, códigos y discursos,
signos, para luego deducir u observar
los efectos o lo que en líneas generales se llamaría la pragmática de la
imagen.
La pragmática es el terreno de los efectos
de sentido que el discurso que resulta de la interacción texto – imagen plantea, en tanto que acción comunicativa
con valores utópicos, lúdicos, prácticos o críticos. Los
valores se definen conceptualmente en la intersección de las ideas y del
lenguaje.
La narrativa visual literaria
La narrativa visual literaria puede optar
por el álbum ilustrado, para diferentes públicos y edades, que construye una
interacción texto – imagen donde el texto el conductor de la narrativa y la
imagen abre ventanas connotativas en el universo representado, aportando
elementos que representan más allá del relato textual y significan con mayor
fuerza que el texto, al hacer participar varios niveles de percepción.
Puede optar también por la novela gráfica,
donde el portador de la representación – significación y el cauce del relato es
la imagen, que asegura con sus secuencias el desarrollo de las acciones, a la
vez que profundiza en el componente connotativo – simbólica de la narrativa. La
novela gráfica tiene una narrativa compleja, que define un mundo, con espacios,
tiempos, acciones, personajes, con un concepto discursivo y una visión del
mundo de tipo cinematográfico. A la complejidad narrativa le corresponde la
complejidad plástica, pues la novela gráfica es tratada con un lenguaje
plástico estético generador de sensaciones y contenidos.
En otro nivel de complejidad está el comic
o la historieta, cuya estructura es equivalente a la del cuento literario y se
construye en torno a un personaje o a la interacción entre personajes. El
lenguaje del comic es el lenguaje gráfico, con sus diferentes estéticas y
estilos.
Un lugar especial en el campo de la
narrativa visual lo ocupa el libro de
autor. El libro de autor es la expresión completa del imaginario de su creador. Es su proyección externa que ilustra con imágenes y textos, articulados de manera subjetiva, un recorrido
por la memoria del creador. Estos
recorridos son tan variados como personalidades creativas hay. Adoptan formas
diferentes, desde una bitácora o un diario hasta un albúm ilustrado. Sus temas y sus enfoques
son diferentes, desde mundos oscuros hasta paisajes infantiles. Pero, a pesar
de tanta variedad, tienen algo en común, además de la relación profundamente
expresiva entre el libro y su creador: el uso de la ilustración. La ilustración
es el recurso fundamental para dar forma al pensamiento y a la emoción, unidos
en la voluntad expresiva. Y, como tal, goza de una gran libertad conceptual y
formal.
El álbum ilustrado
El álbum ilustrado lleva adelante una
historia en la cual colaboran la imagen y el texto, cuyos signos y
construcciones de sentido interactúan para crear un espacio dinámico y complejo
que se ofrece al lector como un mundo por explorar, donde el mismo lector
aporta su interpretación no sólo porque debe de-construir, conceptualizar y re
– construir sus sentidos sino porque la imagen y el texto están en permanente
diálogo.
En
el álbum ilustrado encontramos una interpretación explícita, enfáticamente
personal del artista que funciona como una nueva versión del texto, sobre todo
porque en la mayoría de los casos el
texto es anterior al tratamiento visual.
La ilustración acompaña e ilustra una idea,
un texto; usa las posibilidades del
lenguaje visual para representar una realidad y de generar un discurso a partir
de la ilustración. Trata de representar un concepto, una historia, un argumento
y entablar vínculos entre el texto y la imagen, para el desarrollo de un
mensaje completo y autosuficiente. La
ilustración, además de movilizar recursos
artísticos, requiere de estrategias de creación y comunicación, lo que la hace
uno de los objetos significantes centrales en la producción de sentido.
El estilo del álbum tiene una gran
importancia, porque la visión artística aporta una mayor riqueza en la
generación de significación. Los efectos de sentido reciben insumos que les
permiten desarrollar un mayor impacto perceptivo y emocional, a la vez que
lleva los efectos cognitivos al terreno de la estética y el arte, al igual que
los efectos sociales. De este modo, el álbum ilustrado se vuelve una obra de
arte, interdisciplinaria a la vez que armónicamente integradora.
El
lenguaje visual es el que abre las puertas de la identidad artística del álbum,
por el tratamiento plástico de los elementos icónicos y una morfosintaxis
realizada en el nivel estético, lo que da el carácter único y complejo a la
obra.
Para desarrollar estos temas ver la
narrativa visual d del Laboratorio de Investigaciones y Aplicaciones de
Semiótica visual PUCP:
http://departamento.pucp.edu.pe/arte/laboratorio-semiotico/
Nos interesa también cómo la personalidad del ilustrador se refleja en interpretaciones de
diferentes libros. Es interesante compararlas , a partir del estudio de su
página. Para adelantar dos ejemplos:
Santiago Caruso: EL HORROR DE DUNWICH de Lovecraft
Santiago Caruso: LA CONDESA SANGRIENTA , de
Alejandra Pisarnik
Mihaela Radulescu/28 de abril del 2014